Llegué a Zamora nomás, suficiente por el momento, creo que son algo como 980 kilómetros de carretera que he recorrido hasta el momento bajo la absurda premisa de "primero lo nuestro" y conocer lo poco que me falta del Ecuador.
El primer tramo fue fácil, Quito rumbo a la "berreada" ciudad de Baños, como todos saben Baños es la Sodoma y Gomorra local: bulla, quiteños borrachos, europeos drogados, hoteles abarrotados, mala atención, maltrato al turista y mil cosas por hacer, desde rafting en un río lleno de caca, hasta escalada de cascadas.
Felizmente decidí pasar solo la noche en Baños, porque sí se come bien, sobretodo comida francesa, alemana, italiana y una que otra nacional (a la espalda del Terminal a las 3am). Baños está como siempre, imfestada de turistas, lo peor de todo es que cada vez más nacionales, es decir que convirtieron en Atacames ese pueblito tranquilo de Dios.
Otra decisión correcta fue pasar de largo Puyo, ciudad que por las vacaciones es otro lugar lleno de turistas nacionales, es decir puro regetton, salsa, bulla, cerveza y poca naturaleza.
Así que al segundo día ya estaba en Macas. De esa ciudad encontré muy poca imformación, cuando llegué entendí por qué, no hay nada que visitar, por eso no hay información.
Salvo un restaurante, una virgen trepada en un cerro del tamaño de un llavero, un mirador de un parque ecológico del tamaño de un estacionamiento y un supuesto refugio de animales, nada más que ver en esa ciudad sin gracias, salvo el río que la coquetea...
Por tal razón lo mejor fue seguir al día siguiente, arriesgando el pellejo, a Zamora. Quien diga que la emergencia vial sirve de algo les recomiendo viajar de Macas a Zamora, ahí les quiero ver si la patria es de todos. No hay que ser injusto, hasta Patuca la carretera es un lujo (es decir las poblaciones que votaron por el Gobierno), pero, el resto no votó por Correa, entonces hay 120km de no carretera, porque no está en mal estado, no hay carretera, simplemente tienes que seguir un sendero y ojalá no te equivoques porque terminas trepado con el carro en algún árbol.
Fue un buen momento para probar la doble transmisión y la triple paciencia, solo necesitamos 8 horas para recorrer 320 kilómetros, ahora entiendo porqué los peruanos se quedaron con el resto de la Amazonía.
En Zamora sí hay que conocer a pesar de que la oficina de turismo permaneció cerrada tres días. Primero tienes el reloj más grande del mundo en un cerro, luego la ciudad es sumamente agradable a la vista, tiene su propio malecón al río bien señalizado con especies, tienes varios miradores y la entrada al mejor parque nacional del Ecuador: Podocarpus.
Además, se puede recorrer las poblaciones cercanas que no es que son una maravilla pero se puede apreciar el río de maravilla, para mí es la mejor ciudad selvática del Ecuador, lo siento Tena.
La gente aquí si es amable a pesar de que no tienen el menor conocimiento sobre tratar al turista, a tal punto que nadie sabe donde queda algo que está en la esquina, pero te tratan de las mil maravillas, son muy amables.
La catedral, vale la pena, eso que no soy de esos de visitar cuanta inglesia ase aparece. En comida no existe mucha opción, nunca pude comer las famosas ranas. En resumen, Zamora te deja un buen sabor de boca si sabes como acomodarte.
Luego, regresé a la siempre bonita ciudad de Loja, a pesar de que la conocí hace 4 años, ha cambiado bastante, está al doble de tamaño, su tráfico no tiene nada que envidiar a Bogotá o Quito, y la gente sigue siendo muy amable. ¿Lo mejor de Loja? pues sin duda la ruta a Vilcabamba...
El primer tramo fue fácil, Quito rumbo a la "berreada" ciudad de Baños, como todos saben Baños es la Sodoma y Gomorra local: bulla, quiteños borrachos, europeos drogados, hoteles abarrotados, mala atención, maltrato al turista y mil cosas por hacer, desde rafting en un río lleno de caca, hasta escalada de cascadas.
Felizmente decidí pasar solo la noche en Baños, porque sí se come bien, sobretodo comida francesa, alemana, italiana y una que otra nacional (a la espalda del Terminal a las 3am). Baños está como siempre, imfestada de turistas, lo peor de todo es que cada vez más nacionales, es decir que convirtieron en Atacames ese pueblito tranquilo de Dios.
Otra decisión correcta fue pasar de largo Puyo, ciudad que por las vacaciones es otro lugar lleno de turistas nacionales, es decir puro regetton, salsa, bulla, cerveza y poca naturaleza.
Así que al segundo día ya estaba en Macas. De esa ciudad encontré muy poca imformación, cuando llegué entendí por qué, no hay nada que visitar, por eso no hay información.
Salvo un restaurante, una virgen trepada en un cerro del tamaño de un llavero, un mirador de un parque ecológico del tamaño de un estacionamiento y un supuesto refugio de animales, nada más que ver en esa ciudad sin gracias, salvo el río que la coquetea...
Por tal razón lo mejor fue seguir al día siguiente, arriesgando el pellejo, a Zamora. Quien diga que la emergencia vial sirve de algo les recomiendo viajar de Macas a Zamora, ahí les quiero ver si la patria es de todos. No hay que ser injusto, hasta Patuca la carretera es un lujo (es decir las poblaciones que votaron por el Gobierno), pero, el resto no votó por Correa, entonces hay 120km de no carretera, porque no está en mal estado, no hay carretera, simplemente tienes que seguir un sendero y ojalá no te equivoques porque terminas trepado con el carro en algún árbol.
Fue un buen momento para probar la doble transmisión y la triple paciencia, solo necesitamos 8 horas para recorrer 320 kilómetros, ahora entiendo porqué los peruanos se quedaron con el resto de la Amazonía.
En Zamora sí hay que conocer a pesar de que la oficina de turismo permaneció cerrada tres días. Primero tienes el reloj más grande del mundo en un cerro, luego la ciudad es sumamente agradable a la vista, tiene su propio malecón al río bien señalizado con especies, tienes varios miradores y la entrada al mejor parque nacional del Ecuador: Podocarpus.
Además, se puede recorrer las poblaciones cercanas que no es que son una maravilla pero se puede apreciar el río de maravilla, para mí es la mejor ciudad selvática del Ecuador, lo siento Tena.
La gente aquí si es amable a pesar de que no tienen el menor conocimiento sobre tratar al turista, a tal punto que nadie sabe donde queda algo que está en la esquina, pero te tratan de las mil maravillas, son muy amables.
La catedral, vale la pena, eso que no soy de esos de visitar cuanta inglesia ase aparece. En comida no existe mucha opción, nunca pude comer las famosas ranas. En resumen, Zamora te deja un buen sabor de boca si sabes como acomodarte.
Luego, regresé a la siempre bonita ciudad de Loja, a pesar de que la conocí hace 4 años, ha cambiado bastante, está al doble de tamaño, su tráfico no tiene nada que envidiar a Bogotá o Quito, y la gente sigue siendo muy amable. ¿Lo mejor de Loja? pues sin duda la ruta a Vilcabamba...




